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Breve Reseña Sobre la Música Salsa

Dos movimientos migratorios principales han sido los que condicionaron históricamente la evolución de la música Salsa.

El primer flujo migratorio de población africana hacia Cuba, Puerto Rico y al sur de los EEUU, vinculado al esclavismo colonial iniciado en el siglo XVI. El segundo tuvo lugar a finales del siglo XIX y principios del XX, en el cual cerca de medio millón de puertorriqueños se establecieron en New York, como la cultura y tradición musical africanas acaban filtrándose en las islas del caribe y en el sur de los EEUU darían lugar a ritmos afro-antillanos tales como el Guaguancó o el Son que son la espina dorsal de la Salsa a su vez en New Orleans, la herencia musical africana daba lugar a los cantos espirituales negros, cuya evolución sería la antesala de diferentes estilos musicales tales como el Blues o el Jazz.

De esta forma encontramos múltiples ejemplos en los cuales orquestas negras norteamericanas jazzísticas empiezan a incorporar músicos cubanos y/o puertorriqueños. El ejemplo más claro es el del jazzista Dizzie Gillespie (EEUU) que incorpora a Chano Pozo (Cuba) en la percusión de la orquesta. Por otro lado, dos músicos
cubanos se establecen en New York a principios del siglo XX: Machito y Mario Bauzá. Machito formaría su primera orquesta (”Machito y sus Afrocubans”), la cual empezaría a difundir la música afro-antillana en la gran manzana.

Quizás, una de las mejores síntesis sobre la confluencia de dichos flujos migratorios que da como resultado la fusión entre culturas musicales africanas y antillanas queda concentrada en los primeros pasajes de la canción ”Summertime” de Ray Barretto: y si van saliendo como músicos de origen puertoriqueño, músicos de Jazz Latino de New York tienen como base de subsistencia las denominadas Big Bands. Músicos tales como Tito Puente (Puerto Rico) o Tito Rodriguez (Puerto Rico) establecerían en los años 50 un nuevo estilo de música latina (mambo), y popularizarían clubs como el Palladium o sus matinees del domingo, transformándose en el Blen Blen Club.

Creo que la Güajira y el Blues tienen un fuerte lazo común,ambos son el resultado de la gente trabajadora,aquellos que cortaban caña de azúcar en Cuba o Puerto Rico,o quienes recogían algodón en el sur de los Estados Unidos.La música después de todo es un reflejo de la gente,y lo más maravilloso ocurre cuando dicha música proviene de la gente.

El flujo cultural entre New York y Puerto Rico durante todo este tiempo hizo de Puerto Rico la cuna de la Salsa borinquen. Diferentes soneros popularizados en NY tenían su origen en Ponce, en San Juan u otras localidades de la isla del encanto. Héctor Lavoe (”el cantante de los cantantes”), Ismael Rivera (”el sonero mayor”) o Cheo Feliciano nacieron en Puerto Rico y son, entre otros muchos boricuas, los responsables de la popularización de la Salsa a nivel mundial. La salsa boricua, la más pura a mi entender, tiene sus máximos exponentes en el Gran Combo de Puerto Rico (con Rafael Ithier a la cabeza, Andy Montañez inicialmente y con Charlie Aponte y Jerry Rivas en la actualidad). Cabe mencionar también a Bobby Valentín, Roberto Roena, Tommy Olivencia, La Sonora Ponceña (con Papo Lucca) y un largo etcétera de soneros tales como Marvin Santiago, Chamaco Ramírez o Luigi Teixidor, entre muchos otros.

Para entender los orígenes del fenómeno Salsa es necesario entender el tejido social del Spanish Harlem, El Barrio. A diferencia de la música latina de Tito Puente o Machito, enmarcada en un lujoso Palladium al cual acudían las estrellas de Hollywood, o donde se dejaba ver la alta sociedad de NY, la música Salsa se apartó de todo ese ambiente. La música Salsa era, por primera vez, música desde el Barrio, para el Barrio y compuesta por el Barrio. El sonido almibarado del Palladium y el Mambo trivial, frecuentemente arreglado para los oídos anglosajones, quedó relegado por los trombones desgarradores de Eddie Palmieri, el Pablo Pueblo de Rubén o el Juanito alimaña de Lavoe. La Salsa es pues, en definitiva y, como posiblemente diría César Miguel Rondón, el lamento del caribe urbano.

El alto coste económico para mantener a esas grandes orquestas, junto con la prohibición de venta de bebidas alcohólicas hace que el Palladium cierre puertas, concluyendo así la época gloriosa del mambo, denominada ”Palladium  Days”-De forma simultánea, diferentes músicos de origen puertorriqueño tales como Kako o Charlie Palmieri, hermano de Eddie, empiezan a reunirse de forma periódica para crear un nuevo estilo de interpretación musical afro-jazzística. La idea, surgida de las famosas Jam Sessions de las orquestas de Jazz, en las que los intérpretes intentan competir en destreza y virtuosismo con sus instrumentos, se denominará Descarga. El primer exponente de las Descargas NY lo componen los Alegre All Stars, bajo la dirección de Charlie Palmieri y Johnny Pacheco (curiosamente de origen dominicano). El proyecto Allegre no acabó de cuajar y Pacheco abandona la idea para formar el promer conjunto salsero: la Fania All Stars.

El fenómeno Fania tuvo su máxima repercusión a principios de los 70, de la mano del productor Jerry Massucci, que dirigió la película ”Salsa”, la cual describía en forma realista el entorno social del Harlem newyoricano y la música que allí se creaba, de la mano de la Fania All Stars.

Era la época de la Fania All Stars. El dominicano Johnny Pacheco y el judío-americano Jerry Massucci habían conseguido reunir a un gran elenco de músicos latinos para formar un proyecto mediante el cual proyectar los ritmos latinos a nivel internacional. Por Fania pasaron los mejores (tómese nota de los nombres): Ray Barretto, Cheo Feliciano, Bobby Valentín, Eddie Palmieri, Rubén Blades, Héctor Lavoe, Orestes Vilató, Larry Harlow, Pete ”El Conde” Rodríguez, Adalberto Santiago, Ismael Miranda, Ismael Quintana, Santos Colón, Celia Cruz, Roberto Roena, etc.

Como decíamos antes, la Salsa fue una de las muchas manifestaciones revolucionarias de la cultura latina que plantó cara al imperialismo americano o a la política discriminatoria con la que Norteamérica trataba a la inmigración hispana. De hecho, la política exterior norteamericana durante las décadas de los 60-70 fue altamente hostil con américa latina (El Salvador, Nicaragua, Chile o Guatemala son claros ejemplos). Podríamos afirmar que, en cierto modo, la Salsa fue la ”canción protesta” o ”canción denuncia” latina, mediante la cual se pretendía unir al pueblo hispano para defenderse del ”Tío Sam” o para denunciar las injusticias sociales del inmigrante latino en NY. Un ejemplo claro de estas connotaciones políticas se encuentra en la letra de algunas canciones de Rubén Blades:

Se ven las caras de trabajo y de sudor de gente de carne y hueso que no se vendió de gente trabajando, buscando el nuevo camino orgullosa de su herencia y de ser latinos de una raza unida la que Bolívar soñó ¡Siembra! ¡Panamá…. presente! Puerto Rico….presente! Méjico…. ¡Presente! Venezuela…. presente! ¡Perú…. presente! República Dominicana…. presente! Cuba…. ¡Presente!… ¡Nicaragua sin Somoza! El Barrio!” Plástico” (del LP ”Siembra”)

No ocurrió lo mismo con Cuba. Mientras que Puerto Rico es estado asociado a los EEUU desde finales del s. XIX, Cuba ha sido independiente, estando sometida a un bloqueo cultural y comercial con el resto del mundo durante un largo período. Durante los años de evolución del Jazz Latino en EEUU, Puerto Rico se fue nutriendo de las nuevas tendencias musicales que se creaban en New York. Cuba, se quiera o no admitir, quedó al margen de todo eso (y de muchas otras cosas) debido a la censura cultural que sufrió por parte del sistema castrista (desde dentro) y estadounidense (desde fuera).

La censura no solo aisló a Cuba del mundo musical externo, sino que además hubo cierta represión por parte del merchandising americano sobre el colectivo musical cubano afincado en los EEUU. Durante la época de la guerra fría (años 60), las relaciones entre Cuba y los EEUU eran muy tensas; el intento de invasión de Bahía de Cochinos por parte de JFK o la crisis de misiles nucleares soviéticos son un ejemplo. Justamente, durante el nacimiento de la Salsa en NY, los EEUU no querían saber nada de Cuba, de la música cubana y/o de sus creadores. No deja de ser paradójico el hecho que Cuba, uno de los pocos países latinos que no ha cedido frente a la presión político-militar los EEUU, haya sido el país más silenciado (musicalmente) en todo el proceso de creación de la Salsa.

En conclusión los orígenes del término ‘Salsa’ son motivados por la cantidad de gente mirando encontrar en ese movimiento algo fuera de lo común que los llevara y los motivara a seguir viendo desde los balcones de sus ciudades como Cuba o Puerto Rico a esto se le da su origen. Por un lado, un programa de radio dirigido por el venezolano Phidias Danilo llamado ‘La hora de la salsa, el sabor y el bembé’, empezó a popularizar. Por otro lado, la revista Latin New York Magazine empezó a hacer uso del término ”Salsa” para referirse a la nueva oleada musical de origen latino elaborada en el Spanish Harlem. En cualquier caso, la Salsa, más que un género musical, pretendía ser un movimiento cultural mediante el cual los latinos residentes en EEUU reivindicaban su nacionalidad, su cultura y tradición musicales plantando cara al merchandising anglosajón del Rock & Roll. Muchos músicos latinos como Tito Puente o Machito nunca vieron con buenos ojos el hecho que los círculos discográficos catalogaran su música con el término ”Salsa”.

Referencias bibliográficas:Arteaga, J., ”La Salsa, un estado de ánimo”, Acento Editorial, Madrid (2000).Arteaga, J., ”Oye como va (el mundo del jazz latino)”, Ed. La esfera de los libros , Madrid (2003). Boggs V. W., ”SALSIOLOGY: Afro-Cuban Music and the Evolution of Salsa in New York City”, Greenwood Press, Westport (1992).Delannoy, L., “Caliente! (una historia del jazz latino)”, Fondo de Cultura Económica, México (2001).Guadalupe, H., ”Historia de la Salsa”, Ed. Primera Hora, San Juan, Puerto Rico (2005).Quintero, A. G., ”Salsa sabor y control”, Siglo XXI editores, México (2005).Rondón, C. M., ”El libro de la Salsa. Crónica de la música del caribe urbano”, Ediciones B, Bogotá D. C., Colombia S. A. (2005).